¿Cuáles son las ventajas de contar con atención domiciliaria?

La verdad es que son muchas, pero en este post vamos a destacar 7 de ellas, que te ayudarán a salir de dudas y a tener más clara la decisión a tomar.

1. Comodidad

El principal beneficio de contar con internas para la atención de adultos mayores es que tu ser querido puede permanecer en el lugar que le resulte más cómodo y familiar. Pueden dormir en su propia cama, usar su propio baño y continuar sus rutinas diarias.

Estar en un entorno familiar puede ser especialmente beneficioso para quienes padecen de afecciones progresivas que afectan la memoria, como la demencia o el alzheimer.

2. Atención personalizada

En lugar de ajustarse a los horarios y las rutinas de un centro de atención, un servicio de internas  podrá adaptarse a las necesidades de tu familia. Ya sea que tu ser querido solo necesite asistencia durante unas pocas horas al día, o que requiera cuidados a tiempo completo, la atención domiciliaria es flexible y se adapta a lo que es mejor para cada cliente.

3. Recuperación más rápida

Investigaciones muestran que los pacientes se recuperan de cirugías y enfermedades más rápido y con más éxito en la comodidad de su propio hogar. También tienen un menor riesgo de desarrollar una infección por la exposición a gérmenes en un centro médico y tienen menos reingresos hospitalarios.

4. Atención personalizada

El trato exclusivo de la atención domiciliaria permite que tu ser querido sea el enfoque principal del cuidador. Su trabajo es proporcionar un nivel de atención y cuidado que garantice que tu ser querido esté seguro y cómodo.

Debido a que una cuidadora en el hogar generalmente atiende a un solo cliente, sus necesidades se satisfacen mucho más rápido que en un establecimiento residencial.

5. Rentabilidad

Las tarifas de cuidado en el hogar se cobran por hora, por lo que hay mucha flexibilidad cuando se trata de gastos. Incluso, hay servicios que ofrecen una tarifa con descuento para la atención a domicilio las 24 horas.

Para las personas que necesitan asistencia a tiempo parcial, el costo de la atención domiciliaria puede ser significativamente menor que en un centro de enfermería residencial.

6. Tranquilidad

No tendrás que preocuparte de que tu ser querido esté solo y se caiga o se lesione mientras realiza actividades diarias, como ducharse o usar la estufa. En su lugar podrás descansar tranquilo sabiendo que están siendo bien atendidos.

7. Compañerismo

Las personas mayores que viven solas a menudo experimentan aislamiento social y sentimientos de soledad que pueden llevar a una disminución de la salud. Contar con trabajadoras en régimen de interna, brinda a tu ser querido un rostro familiar, una conversación amistosa y una conexión humana significativa, todo lo cual puede tener un gran impacto en la salud y el bienestar general.

Fuente: Estrella digital 

Párkinson

El párkinson es una enfermedad degenerativa crónica que se manifiesta generalmente por temblores incontrolables, pero hay otros síntomas que pueden ayudar a detectarla precozmente, conócelos.

Entre los síntomas del párkinson, se pueden destacar los que afectan de forma al movimiento, el control del equilibro o la postura del paciente; y otros asociados, no motores, que veremos más adelante.  

No se conoce la causa que origina el párkinson, pero se acepta que hay una confluencia de ciertos factores (multifactorial) que pueden contribuir a desencadenar la enfermedad.

Existen varios tipos de párkinson. La principal diferencia es la causa de la aparición de la enfermedad, ya que las características más importantes son comunes a todos los tipos, con independencia de la causa.

Al no existir ningún tipo de marcador –es decir, algo que se pueda ver en un análisis– que sirva para el diagnóstico del párkinson, esta enfermedad se diagnostica gracias a sus manifestaciones clínicas. En general, se puede realizar un diagnóstico bastante acertado cuando un paciente presenta, al menos, dos de los tres síntomas centrales del párkinson: hipocinesia, temblor en reposo y rigidez.

Es muy importante que el temblor sea en reposo y que desaparezca a la hora de realizar un movimiento, ya que hay otras patologías del Sistema Nervioso que no presentan temblor en estado de reposo, pero este aparece al intentar llevar a cabo el movimiento. Es uno de los motivos por los que cerca de uno de cuatro pacientes ha recibido un diagnóstico erróneo.

La exploración física y la historia médica familiar deben de ser minuciosas, ya que, aunque no es la forma más frecuente, el párkinson puede presentar una herencia genética (parkinsonismo familiar). Aproximadamente el 5% de los casos de párkinson diagnosticados se deben a la forma genética. En el resto, aunque las causas pueden ser diversas, parece claro que hay ciertos factores genéticos (vulnerabilidad genética) que, al interactuar con el medio, predispone al individuo a desarrollar algún tipo de párkinson.

El médico puede llevar a cabo pruebas exploratorias de imagen de la cabeza, como una resonancia magnética nuclear, para descartar otras posibles causas para los síntomas, como la hidrocefalia (o acúmulo de líquido en el cerebro, lo que aumenta su presión y disminuye el correcto funcionamiento), enfermedades vasculares cerebrales o lesiones producidas por masas, como los tumores.

El tratamiento para el párkinson pretende abordar uno o varios frentes terapéuticos, con el objetivo de elevar los niveles de dopamina en el núcleo estriado de los ganglios, ya sea aportando la dopamina que falta, mediante la administración de sustancias que activan los receptores de dopamina (pero que no son dopamina), o retrasando al máximo la degradación de la poca dopamina que quede en la zona.

La terapia para el párkinson no cura la enfermedad (recordemos que es degenerativa), pero está comprobado que la calidad de vida de los pacientes mejora sensiblemente cuando se adhieren al tratamiento y lo siguen regularmente. No obstante, aproximadamente un 5-10% de los enfermos no responderán de manera efectiva al tratamiento. Además, no todos los tratamientos son adecuados para todos los tipos de párkinson. El médico decidirá el tratamiento más efectivo en función de la forma de párkinson que haya sido diagnosticado.

Medicación para tratar el párkinson

Casi todos los medicamentos empleados en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson presentan efectos secundarios. En general, el tratamiento lo instaura un especialista y no suele iniciarse hasta que los síntomas afectan de manera significativa las labores de la vida diaria. A continuación, se detallan los principales fármacos que se utilizan para contrarrestar los efectos del párkinson.

Terapia con levodopa e inhibidores enzimáticos de la DOPA-descarboxilasa

La levodopa es un aminoácido precursor de dopamina. Cuando se administra, el cerebro lo metaboliza, convirtiéndolo en dopamina, que es el neurotransmisor disminuido. Pero, fuera del cerebro, el cuerpo también tiene enzimas que se encargan de convertir esta levodopa en dopamina. Las enzimas son pequeñas moléculas de la familia de las proteínas que se encargan de catalizar reacciones. Estas enzimas, al metabolizar la levodopa a dopamina, no permiten que esta alcance el cerebro y los ganglios. Es por ello que la levodopa se administra junto con inhibidores de las enzimas, permitiendo así que la levodopa alcance el cerebro y, una vez allí, se transforme en dopamina.

Los pacientes de párkinson, en principio, no tienen necesidades nutricionales diferentes a las personas sanas, salvo aquellos que presentan a la vez diabetes, niveles de colesterol o triglicéridos altos, algún tipo de patología gastrointestinal como enfermedad celíaca o intolerancia a la lactosa, entre otras. Pero presentan ciertas dificultades derivadas de su patología (ya sea por dificultar al masticar, tragar, producir saliva, pérdida del apetito, estreñimiento o cualquier otra), que hacen preciso poner una especial atención a la hora de alimentarles.

El principal objetivo es conseguir que estas limitaciones no se reflejen en su estado nutricional, intentando encontrar una dieta variada y equilibrada que les aporte los nutrientes necesarios. Una dieta inadecuada puede favorecer la aparición de otras afecciones como: infecciones (y retrasar su curación), debilidad muscular (empeorada por la hipocinesia del párkinson), úlceras en la piel del paciente si permanece mucho tiempo en cama…

El párkinson, además, es una patología que presenta un gran requerimiento energético, ya que los temblores en reposo hacen que se consuma gran cantidad de energía. Una buena ingesta evitará pérdidas de peso no deseadas. Además, una correcta alimentación puede suavizar en cierta medida los efectos adversos de la terapia (estreñimiento y náuseas), ya que la absorción de los fármacos en el intestino cuando este contiene alimento es más lenta.

No obstante, cabe recordar que la levodopa, por su naturaleza, es un fármaco que si se administra con alimentos ricos en proteínas, puede resultar menos efectivo. En caso de que el paciente o el cuidador noten un empeoramiento de los síntomas, habrá que reajustar la cantidad de proteínas ingeridas.

Fuente: S. Garcia Escrivá

Licenciado en Farmacia 

Las empleadas del hogar internas

Se consideran como empleadas del hogar internas aquellos empleados que conviven con la familia en el mismo domicilio en el que trabajan.

Al igual que el resto de las empleadas del hogar, la regulación de las empleadas internas viene recogido, de una forma un tanto poco precisa, en el Real Decreto 1620/2011, de 14 de noviembre, por el que se regula la relación laboral de carácter especial del servicio del hogar familiar.

Jornada de trabajo y tiempo de presencia

Al igual que los demás trabajadores externas, la jornada máxima que se puede realizar es de 40 horas a la semana.

Se pueden distribuir como las partes quieran, siempre que se respeten los descansos diarios y semanales que posteriormente se detallan. Esas 40 horas semanales pueden establecerse en jornada de ocho horas al día en cinco días a la semana, o en 6 horas y media durante siete días.

Además de esa jornada ordinaria de trabajo, para los trabajadores internos se pueden establecer tiempos de presencia, a disposición del empleador por un periodo máximo de 20 horas semanales o durante más tiempo si se compensa con descanso.

Un tiempo de presencia es aquella jornada de trabajo que el trabajador se encuentra disponible para realizar alguna tarea, pero que no se encuentra trabajando. Debe de ser remunerado según lo que acuerden las partes.

Por ejemplo, puede acordarse que algunas horas por la noche la trabajadora tendrá que estar disponible en caso de necesidad para el cuidado de una persona mayor.

El tiempo de presencia debe abonarse como mínimo con el dinero que se abona por una hora ordinaria o bien puede compensarse por tiempo de descanso retribuido, es decir, concediendo tantas horas libres de trabajo como horas de presencia se hayan efectuado.

En definitiva, el trabajador sólo puede realizar una jornada de ocho horas diarias, y las demás, serán como mucho horas de presencia. Pero en caso de que esas horas de presencia se conviertan en trabajo efectivo, deberán de computarse como tal.

Es decir, que si alguna hora del tiempo de presencia finalmente se tiene que trabajar, deberá considerarse como tiempo de trabajo efectivo y deberá tenerse en cuenta a la hora de calcular las 40 horas de trabajo a la semana.

Descanso diario y entre jornadas

Para las comidas principales; desayuno, comida y cena el trabajador interno tendrá derecho como mínimo a dos horas diarias. Estas dos horas no se consideran horas de trabajo, ni efectivo ni de presencia, y en consecuencia, se tendrá libertad para abandonar el hogar familiar.

Por otro lado, entre el final de una jornada y el inicio de la siguiente deberá mediar un descanso mínimo de doce horas. El descanso entre jornadas del empleado de hogar interno podrá reducirse a diez horas, compensando el resto hasta doce horas en períodos de hasta cuatro semanas.

Si se ha pactado tiempo de disponibilidad, deberá de tenerse en cuenta para respetar siempre las diez o doce horas de descanso entre jornadas.

Por ejemplo, si nuestra jornada finaliza a las ocho, pero tenemos tiempo de disponibilidad por la noche, y finalmente trabajamos desde las cuatro de la mañana hasta las cinco de la mañana, deberemos descansar como mínimo hasta las tres de la tarde del día siguiente, para que se respeten las diez horas de descanso.

Descanso semanal

Aunque esté interna, todos los trabajadores tienen derecho a salir del domicilio.

En este sentido, siempre se tiene derecho como mínimo a descansar treinta y seis horas consecutivas que comprenderán, como regla general, la tarde del sábado o la mañana del lunes y el día completo del domingo.

Derecho a vacaciones y a disfrutar los festivos

Además de los descansos anteriormente indicados, se tiene derecho a un periodo de vacaciones mínimo de 30 días naturales al año que deberá ser consensuado entre las partes los días en los que se debe disfrutar.

En cualquier caso, este periodo, podrá fraccionarse en dos o más periodos, si bien al menos uno de ellos será, como mínimo, de quince días naturales consecutivos.

En ausencia de acuerdo, quince días podrán fijarse por el empleador, de acuerdo con las necesidades familiares y el resto se elegirá libremente por el empleado. En este caso, las fechas deberán ser conocidas con dos meses de antelación al inicio de su disfrute.

Durante las vacaciones, el empleado de hogar no estará obligado a residir en el domicilio familiar.

En cuanto a los festivos, se deben de disfrutar los 14 festivos al año. Únicamente no se disfrutan de los festivos cuando coinciden en el día de descanso semanal.

Por ejemplo, si el trabajador siempre descansa domingo y lunes, y el festivo cae a lunes, ese festivo “se pierde”. Sin embargo, en el mismo caso, si el festivo es un miércoles, se tendrá derecho a los festivos y los días de descanso semanales

Durante el festivo, y las vacaciones, no se tiene obligación de permanecer en el puesto de trabajo.