Según los últimos estudios, la preferencia de los familiares suele ser mantener a sus mayores en casa. De hecho, el ingreso en centros residenciales se retrasa en el 40% de los casos por el sentimiento de culpa por dejarlos en estas residencias, y el 62% de familiares lo postergan al creer que el mayor preferiría continuar viviendo en casa.

Además, las familias sienten desorientación y no disponen de los recursos ni conocimientos necesarios para cuidar de su familiar en casa en muchos casos.

   La atención profesionalizada a estas personas ha estado centrada en las residencias geriátricas y centros de día. Sin embargo, seis de cada 10 personas con más de 60 años se muestran preocupadas frente a la posibilidad de tener que dejar de vivir en su casa algún día.

   Con ello, podemos asegurar que el hogar es siempre el «mejor sitio» para que los mayores puedan pasar su vida, para lo que considera que hay que adaptar los domicilios a las necesidades de los mismos. Un aspecto fundamental,  es el de mantener la autonomía, intentar, aunque sea con supervisión, que la persona mayor se desenvuelva de la manera más autónoma posible.

   Es importante que aspectos como el riesgo de caídas se minimicen eliminando objetos que puedan resultar peligrosos en zonas de paso. Es vital también que a la hora de comer se le disponga menaje adaptado a sus necesidades para que pueda disfrutar de la comida de la manera más autónoma posible.

LA FIGURA DEL CUIDADOR

  Cuidar a un familiar puede ser «tremendamente estresante y agotador», y perjudicar la propia salud del cuidador implicado. Es más, sostiene que el cuidado de un mayor acarrea importantes preocupaciones, destacando la sobrecarga mental o física que supone el cuidado, el coste económico del mismo, y la falta de adaptación del hogar a las nuevas necesidades del cuidado.

 De hecho, cuatro de cada diez cuidadores declaran que necesitarían ayuda externa para poder cuidar adecuadamente a la persona, y en el 32,6% de los casos no lo hacen por falta de presupuesto. Por eso es importante poder contar con empresas especializadas en el cuidado de mayores a domicilio como Cuidasana.

   El envejecimiento neuronal y las enfermedades derivadas de ello son una de las mayores preocupaciones entre nuestros mayores. Según datos de la OMS, el riesgo de padecer demencia aumenta con la edad y se calcula que entre un 25% y un 30% de las personas de más de 80 años padecen deterioros cognitivos. «La estimulación cognitiva y el mantenimiento físico ayudan a retrasar el deterioro cognitivo».

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